Este texto tiene como objetivo conocer algunas características del desarrollo evolutivo, considerando al niño como un ser que constituye una unidad biológica, psíquica y social diferente, dinámica, que construye y que está en continuo desarrollo.

Podríamos definir el desarrollo evolutivo de muchas maneras:

  • Procesos de cambio a todos los niveles que ocurren a lo largo del ciclo vital y que son fruto tanto de nuestra relación con el ambiente que nos rodea, como de las predisposiciones genéticas.
  • Secuencia ordenada de cambios en la diferenciación morfológica y funcional en la que se van integrando modificaciones de las estructuras psíquicas y biológicas con las habilidades aprendidas y cambios socioemocionales.

Unido al concepto de desarrollo evolutivo, encontramos el concepto Psicología Evolutiva, que hace referencia a:

  • El estudio del mundo interior del individuo, de su mente, de procesos tales como el pensamiento, la atención, la memoria, la capacidad para resolver problemas, etc (Psicología).
  • Los cambios de comportamiento a lo largo de la vida (evolutiva). Estos cambios se relacionan con el proceso de desarrollo de las personas, con el proceso de crecimiento y con las experiencias vitales de cada individuo. A su vez, cada uno de estos cambios está relacionado con los siguientes factores respectivamente.
  1. El desarrollo de la persona depende, sobre todo, del contexto cultural, social y circunstancias históricas que le toque vivir.
  2. El proceso de crecimiento está más relacionado con la etapa de la vida en que se encuentre.
  3. Las experiencias vitales tienen que ver con la historia personal y única de un ser humano en concreto.

El contexto cultural explica que todas las personas que pertenecen a una misma región y que han vivido en una misma época tengan unos patrones de conducta y formas de pensar comunes. La etapa de la vida o momento evolutivo hace que todas las personas de ese grupo posean unas características similares y la historia personal explica las diferencias entre los individuos, el hecho de que no haya dos personas iguales.

Los cambios presentan dos formas: cuantitativos (variación en el número o cantidad de algo, como la estatura, el número de palabras aprendidas,..) y cualitativos (estructura u organización, como la manera de procesar la información o manera de reaccionar ante las situaciones).

Además hay dos tipos de cambios: los típicos de la edad, por los que todos pasamos y por otro lado, los individuales: en el desarrollo hay diferencias individuales en el momento en que aparecen y la duración de esos cambios.

A medida que nos hacemos mayores las diferencias individuales aumentan. Cuanto más pequeños somos, más parecidos porque nuestro cambio está ligado a los procesos de maduración del cerebro.

Se pueden destacar cinco características fundamentales en el desarrollo:

  • El desarrollo es un proceso de construcción dinámico. Esto quiere decir que el niño no es un ser pasivo que se limita a recibir información del entorno, sino que es un agente activo de su propio desarrollo, que construye en constante interacción con el medio. El niño aprende explorando y actuando sobre el medio, el cual a su vez produce un cambio continuo en el niño y la formación de nuevas estructuras de pensamiento y de relación.
  •  Es un proceso adaptativo. Es decir, en este proceso de interacción el niño modifica su comportamiento para ir adaptándose progresivamente al mundo en el que vive y del cual recibe información. Podemos decir que una de las finalidades del desarrollo es la adaptación al medio físico.
  • El desarrollo es un proceso global: esto podemos tomarlo en dos sentidos. Por un lado, al decir que el desarrollo tiene lugar globalmente nos referimos a que las distintas áreas siguen una evolución paralela, todas se desarrollan a la vez. Aunque también es verdad que determinadas áreas tiene más peso en unas edades que en otras. Por otro lado, podemos decir que es un proceso global porque ocurre por la interacción de muy variados factores, tanto individuales o genéticos, como exógenos o ambientales. El niño nace con un potencial de aprendizaje y desarrollo determinados por la herencia genética, pero las condiciones ambientales pueden favorecer o dificultar el desarrollo.
  • Así mismo, el desarrollo es un proceso continuo: cada nuevo logro que consigue el niño es una prolongación de las habilidades que ya poseía y que las supera. Esto se conoce con el nombre de andamiaje. El niño necesita de unos andamios, conocimientos y habilidades que ya domina y en los que se apoya para construir nuevos aprendizajes, por lo que se convierte en un agente activo para su propio desarrollo.
  • Por último, el desarrollo es un proceso no uniforme. Esto quiere decir que los distintos logros que va consiguiendo el niño en el desarrollo no ocurren todos en todos a la misma edad exactamente. Tan solo se puede ofrecer una edad aproximada para la consecución de las diferentes habilidades, pero nunca una fecha exacta, pues cada niño es un ser único e irrepetible con su propio ritmo de aprendizaje y unas características, intereses y necesidades propios.

Como sabemos, el desarrollo no es el resultado de un solo factor o tipo de factores, al contrario, se considera que son múltiples los factores que intervienen en éste. Aunque existen diferentes clasificaciones, nos vamos a referir a ellos como factores genéticos (internos o endógenos) y ambientales (externos o exógenos)

FACTORES GENÉTICOS: la importancia de los factores genéticos en el determinismo de algunas características orgánicas no es necesario subrayarla. No obstante, en la especie humana es difícil formular con precisión las leyes de la herencia, sea debido a la enorme interferencia de condiciones ambientales discrepantes, fluctuantes e incontrolables dentro de las que crece el ser humano, o sea debido a su propio y prolongado ciclo reproductivo y evolutivo.

Por otro lado, la herencia directa de rasgos psicológicos es muy difícilmente concebible desde un punto de vista teórico, mientras que posibilidad de heredar ciertas estructuras y funciones orgánicas, que se reflejan en el tejido psíquico del individuo, es más comprensible. Todo ello demuestra la enorme complejidad de las condiciones en que los caracteres somáticos repercuten en sus caracteres psíquicos.

FACTORES AMBIENTALES: nos referimos a aquellas circunstancias que rodean al niño en su medio próximo y que condicionarán de forma importante su desarrollo. La importancia de este tipo de factores es incuestionable.

Hoy en día se considera que lo innato y lo adquirido es una falsa distinción desde el punto de vista de la evolución de la especie, ya que lo que  hace unas generaciones era adquirido, puede acabar siendo incorporado al código genético de la especie. Siguiendo a Palacios (1990), podemos hablar de:

-          Contenidos cerrados del código genético:  son los no modificables por el efecto del aprendizaje y la experiencia. Por ejemplo, los seres humanos no podemos volar.

  • Contenidos abiertos: que tienen más que ver con las posibilidades de desarrollo que con la adquisición de conductas concretas. Por ejemplo, nacemos con la posibilidad del lenguaje articulado, que sólo se adquirirá por medio del aprendizaje. Los seres humanos tenemos un código extraordinariamente abierto, por eso se afirma que “estamos programados para aprender”. El código genético deber ser entendido no como una limitación, sino como una posibilidad.

La parte cerrada del código genético establece un calendario madurativo, que todos debemos recorrer hasta cierto punto. Cuanto más pequeños somos, más nos parecemos aunque pertenezcamos a culturas muy diferentes. Es decir, en los primeros años todos seguimos un desarrollo similar. Asimismo, en esos primeros años, existen unos períodos críticos o sensibles en los que nos encontramos especialmente predispuestos a aprender esas habilidades básicas. En algunas ocasiones, si estos aprendizajes no se realizan esos períodos críticos, no llegan a adquirirse nunca (ej. Marcha bípeda, lenguaje,…)

Por tanto, las deficiencias son más recuperables cuanto menor es la edad del niño. De ahí la importancia de la atención temprana para remediarlas en lo posible. Esto se debe a: la plasticidad del sistema nervioso (las conexiones nerviosas se completan después del nacimiento), la versatilidad en la búsqueda de formas de adaptación o adquisición de conductas y a la capacidad de recuperación cuando se dan experiencias apropiadas.

En el desarrollo tanto influyen factores externos como internos. Estos factores no podemos estudiarlos de forma separada sino contemplarlos en una visión contextualista-interaccionista.

Como padres, educadores o profesionales de la psicología, lo que nos interesa es valorar las posibilidades de intervención desde el ambiente, ya que la herencia viene dada y no la podemos cambiar y es fundamental pensar y creer en el potencial que cada niño o niña tiene.

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